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Cuentos y relatos globales
ArtÃculos publicados en Alhaurin.com
Asfalto sin fin | | Cuentos y relatos globales. 27.08.17 | | Escribe Marcos Manuel Sanchez Mi jefe lo anunció dejando que sus palabras punzaran mis oídos: –Es una misión hecha a tu medida. Con dos ojos negros como carbones examinaba mi cara mientras sus palabras se agarraban al aire igual que sanguijuelas a la piel de un enfermo. Animado por mi silencio, continuó desgranando lindezas: –Esos dos camiones transportan mercancías muy distintas. El agente de la aduana de Irún confundió los papeles de modo que cada conductor lleva los documentos de carga del otro. Debes presentarte en Aranjuez cuanto antes. Allí te espera uno de ellos. Es de la Compañía Yamas. –¿Y qué hace en Aranjuez?– conseguí decir con un temblor en la voz. El causante del mismo era un oscuro presagio. –Cuando los de la aduana cayeron en la cuenta de su error, acordaron con los conductores que coincidiesen en la factoría de pegamento de Aranjuez, que es el punto de entrega de uno de los cargamentos. Entonces intercambiarán los albaranes. Ampliar en Cuentosglobales.es |
| Cuentos que Cuentan El que espabila pierde
| | Cuentos y relatos globales. 20.08.17 | Ampliar | *El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta. Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En el abismo de su desasosiego y desolado en su propio silencio, Molina teme que un día de estos se separa de su mujer o, lo peor, que llevado por el temblor de voces interiores que le suben por la sangre, la mate. Molina está convencido desde hace diez noches, que Juana Escuriaza le es infiel y hasta entonces creía que solamente era suya y que nunca otro hombre le disputaría la frescura de aquellos labios de miel, la gratitud de su cintura, la cena de sus seños paraditos y la gratitud de su vergel…Y, en tal caso, una ira profunda e insuperable, como cuchillo, se le entierra en el corazón… Molina jamás ha pensado en el suicido; lo considera complicado e indigno y de baja categoría y, por lo tanto, prefiere impaciente elaborar los argumentos mentales que le lleven a la verdad, empapelando el pensamiento con nombres y más nombres de hombres de los cuales uno de ellos tiene que ser, indefectiblemente, el amante de Juana. |
| -Historias para ganarle al olvido-
Charles Atlas y yo ...
| | Cuentos y relatos globales. 13.08.17 | Ampliar | *Aprende a decir no a la publicidad, te valdrá más que saber latín. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En la contra caratula de los paquitos que Josefa en su tienda “EL TRIUNFO” por quince centavos me alquilaba, en calzoneta blanca, venía retratado Carles Atlas. Ofrecía cursos por correspondencia para que uno fuera como él. Con el paquito a mi alcance, tenía siempre la sensación de estar frente al fortachón de la llamativa ilustración saludándonos con un fuerte apretón de manos, acción de la cual salía más dolida la mía según de fuerza poseía la fornido personaje que hasta músculos de acero en las orejas tenía. Cuando vi a Charles Atlas por primera vez, tendría yo unos diez años de edad y pensé enseguida que de buscar ese tipo peleas callejeras por ahí, para ponerlo preso se necesitarían por lo menos ocho policías que le amarrasen como a un toro, y que los atrevidos gendarmes no fuesen unos alfañiques iguales a mí sino unos cipotes zamarros de hombres como decía mi tía Carlota. |
| ¿Tomamos un café? -Textos de vainas-
De mi mamá y las compras por la Internet
| | Cuentos y relatos globales. 30.07.17 | Ampliar | Con la tarjeta de crédito se puede comprar un lugar en el cementerio, pero no un lugar en el cielo. Francisco Gutierrez Sumastre. www.francisco-gutierrezsumastre.comEscribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Mi mamá nunca compró en los supermercados. En su tiempo no los había…, compraba en la tienda de la esquina o en los graneros y de allí venía cargada de bolsas y paquetes con viveres y artículos apostando por el éxto de que esta vez, a diferencia de las otras, le rindió más el dinero. Mi mamá no hubiera dado en la tarea de realizar el mercado por la Internet como se hace en el “evolucionado” mundo de hoy…, con puntos por redimir y con pagos no con billetes y monedas sino con tarjetas de crédito y débito. Mi mamá era de esas compradoras que debía tener a la mano el plátano y la yuca que compraba y despicando el promocionado tuberculo, ver si ésta estaba buena; es decir, harinoza y, entonces, sin intermediarios, pesarla pidiendo “la ñapa” pagando el precio justo de lo que en verdad la misma valía. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Leonor y mi última cana
| | Cuentos y relatos globales. 23.07.17 | Ampliar | Las canas no hacen más viejo al hombre cuyo corazón no tiene edad.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez .- Hacia los años ochenta, en plena efervescencia romántica de “la marimba” y cuando el mundo era menos aburrido, conocí a Leonor Chávez Hernández, peluquera de oficio y estilista por los especulativos eufemismos del idioma que no del pelo… Por fortuna, para mí, una destacada estrella en el arte… La mejor. Leonor conoce la cara y la cruz de mi pelo, ayer algo negri-castaño y ahora canoso: Tiene 34 años de ser mi “peluquera científica” y tras ella, cual si fuésemos accionistas de una sociedad en comandita, para donde se traslada la busco y la encuentro porque nadie como Leonor, en mutuo entendimiento de pelos, tijera y peinilla, me motila mejor y, por ello, justo es reconocerle estas palabras como quiera que viendo mi primera cana, se topa hoy con una cosecha fantástica de éstas, en percance con uno que otro pelo negro ceñido todavía a la vieja tradición de no querer encanecer… |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Baltasar…
| | Cuentos y relatos globales. 16.07.17 | Ampliar | Un campanero de campanillas *…”Es mejor lo digan las campanas y no las palabras”. Con consideración y deferencia a sus hijos, nietos y nietas. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Hay historias modestas, humildes, sencillas…y esta es una de ellas; historias que parecen un cuento, con héroes de valor anónimo, casi ignorados y que regresan a la mente y hacen volver la vista atrás…y allí están. De Baltasar, el dueño de estas memorias, supe alguna vez hizo de campanero municipal por su propia iniciativa y decisión, quehacer en el que expuso pericia, destreza y práctica. Lo de campanero seguro fue para él un “oficio” de segunda mano porque su legítima y verdadera ocupación era el campo, cultivando y cosechando la tierra con la fe y la dedicación de quien saca de ella, y con el sudor de la frente, el sustento de los suyos. Baltasar fue la impronta de una época, ligado a un tiempo que el mismo tiempo quiere hacer borrar en la mala memoria de quienes no quedan recuerdos porque acudir al pasado no les sirve para decirnos quienes fuimos, quiénes somos, y quienes seguiremos siendo y hasta cuándo… |
| Carta a mi hermana | | Cuentos y relatos globales. 09.07.17 | Ampliar | Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En esta madrugada, cuando de afuera el chirrido del grillo me atrae con su canto y veo a través de la ventana el cielo y como titilan las estrellas. Entonces mi sonámbulo sueño se aleja y el insomnio me invade yendo más allá de mi cansancio. Me sucede que una extraña nostalgia me invade entre la dulzura y la pena de los recuerdos idos. Empiezo a ordenar los sucesos de una forma contemplativa, repasando todo lo que siento ante esta hoja vacía que será mi carta, sin saber cómo empezarla y acomodar todo lo que deseo escribir. Acompañado así, en un sinfín de sombras y chirrido del grillo, estoy tratando de escribir algunas líneas, acomodar las palabras que el sentimiento me dicta. Me perdono el hecho de utilizar este tono silente, al que mi ser con perfil noctambulo no puede sustraerse, pienso que es la noche que de cierta forma se ha armonizado con mi persona y también porque quisiera perderme en la música de ese único grillo que canta: ¿Será que el canto de ese grillo me resulta tan familiar, como si fueran sus telegramas de antaño? ¿O es que por este hecho cedo y no puedo simplificar o dejar de lado este momento que me rodea?... “En esta carta te suplico perdón, que como hermana me concederás, esta
vez por el haber empezado así mi misiva; sin ese orden que por
costumbre hemos normalizado, como es: primero el de saludarnos y
después el de desearnos que nos mantengamos bien de salud. Esto te
demostrara en si no tanto mis malos modales o mi olvido, sino más bien,
mi estado de soledad y egotismo en el que ahorita me encuentro
sumergido. Pero también a modo de explicación y excusa, te digo que en
este basto silencio de la noche, te e intuido ya como en otros tiempos, y
te me rebelas por ese sexto sentido filial que nos une; el verte feliz. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Comiendo con las manos | | Cuentos y relatos globales. 02.07.17 | Ampliar | …Siempre habrá manos bien prestas para una comida en la mesa dispuesta Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuando mi mamá, de niño, me veía comer con las manos; es decir, usando apenas una cuchara de platina y jalando a placer el gozoso pedazo de carne frita, guisada o asada que completaba mi plato junto con una porción de “arroz volao”, dos tajadas de plátano frito, y dos o tres rodajas de bollo de yuca chorrerano, todo aquello complementado con un vaso de agua de panela...ah…y masticando ruidosamente, haciendo muecas y gesticulaciones, me decía: “Ves hoy mismo donde Josefa para que veas como come la gente”. …Y fui… ¡Y oh sorpresa la que me llevé! Los comensales del restaurante de Josefa, comían todos armados de cucharas, trinches y cuchillos, sin ensuciarse las manos y saliendo ilesos del peligroso lance… Comían o más bien almorzaban en el restaurante referido, entre otros, los profesores: Casalins, Álvarez, Torres, Henríquez y Acosta; el recordado padre Robles, el juez, de vez en cuando la telegrafista, los empleados de la Caja Agraria, los conductores y ayudantes de los camiones que traían de Barranquilla las bebidas gaseosas y la cerveza; algunos policías y ocasionales visitantes y vendedores de cosas (¿?), que en diligencias de negocios llegan diariamente al pueblo. |
| El Pinar; primer centro educativo andaluz que gana el certamen nacional
‘Hagámos Cuentos de Ciencia’ de la Obra Social de La Caixa | | Colegio El Pinar. 01.07.17 | Ampliar |  Con el relato ‘La señora no bien vista’, la joven Eva Nagore García se convierte en la primera alumna andaluza en obtener el Primer Premio en el prestigioso concurso estudiantil de divulgación científica de EduCaixa, que este año ha alcanzado su Decimoquinta ediciónTea Stilton, Rachel Renée Russel, Roald Dahl, Junie B. Jones o David Williams son algunos de los autores de la pequeña montaña de libros de literatura infantil que Eva Nagore García acumula a uno de los lados de su cama. Devoradora de libros desde los 4 años, lo que nunca imaginó la joven estudiante de Sexto Curso de Primaria del Colegio El Pinar es que un día daría el salto al otro lado de la barrera para convertirse en creadora de su propia historia. De lectora a escritora en un giro del destino que la ha llevado nada menos que ha convertirse en la primera alumna andaluza en lograr uno de los premios nacionales de narrativa que otorga la Obra Social de La Caixa. La joven malagueña se ha alzado con el máximo galardón de la Decimoquinta edición del concurso ‘Cuentos de Ciencia’, un prestigioso certamen estudiantil organizado desde el área didáctica de la Fundación La Caixa que busca promover el interés por el pensamiento científico entre los estudiantes de toda España a través de herramientas literarias o plásticas que traten esta área del conocimiento con imaginación y frescura. El objetivo final es estimular la mente de los menores con una iniciativa de creación literaria que les ayude a desarrollar cuestiones del ámbito científico que son objeto de estudio en sus respectivos planes curriculares. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Jaime el relojero o el dueño del tiempo
| | Cuentos y relatos globales. 25.06.17 | Ampliar | *Deja que el tiempo pase; todo está por venir.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Yo no sé si Jaime sigue siendo relojero; en ese oficio lo conocí hace unos años…De entonces tenía Jaime la virtud de mirar el reloj dañado y sin abrirlo siquiera y, adelantándose al dictamen, decir de qué padecía la máquina del tiempo; es decir, por qué no andaba o se atrasaba cuando no era que de pronto se adelantaba…Siendo lo bueno que luego de abrirlo, te decía: “No te lo dije… yo tenía la razón”. Y no era que no la tuviera sino que nunca le faltaba… Si no que lo diga Jaime… Soy de los que cree que el oficio de relojero no se aprende. Se trae en la sangre y, con la práctica, luego de mil relojes que van a quedar más dañados de lo que estaban, se compone el primero, luego el segundo y todos los demás…Jaime no lo confesará pero tuvo que haberle sucedido… de otro modo ni hubiese sido relojero…Si no que lo diga Jaime… Un relojero como Jaime, no es un relojero cualquiera… Abundan muchos pero no como él que en cambio echan a perder mucho más los relojes y, de paso, a la noble profesión. El relojero no busca trabajo, monta su negocio que es como poner a prueba su honradez, su capacidad y, en el ramo, a lo sumo, se vuelve un especialista en relojes despertadores, de pared o de manilla…Si no que lo diga Jaime… |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
El carton del Vale
| | Cuentos y relatos globales. 18.06.17 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Vale: documento comercial, para pagar ya sea un producto, o bien un servicio. Puede representar el pago total o parcial (descuento inmediato en el momento de la compra por la cantidad que aparece en él). Toda una “gran institución económica” fue en su tiempo el cartón del vale que en las tiendas del pueblo, para adquirir productos y víveres fiaos, por días, semanas, meses y hasta años, estuvo en uso y abuso en el absoluto silencio de números y más números con los que, desde luego, no se podía hacer una poesía sino una larga y casi interminable suma de cifras escritas a lápiz con mano fervorosa y puño firme y vital para que estas no se borraran y llevaban, de la manera más intrínseca y característica, el acento inapelable de cobro por parte de un tendero dispuesto a escuchar de mí abuelo, a la hora de la paga, los siguiente: ¡Qué Dios te lo pague! Y yo me lo trague… El cartón del vale, precisamente llamado así porque, en efecto, era un cartón de esos en que venían empacados cigarrillos extranjeros y de contrabando como el Kent y el Marlboro, y que en su parte reversa estaba impecablemente en blanco y resultaba muy útil para escribir anotaciones y número en ellos, convocó, en tal época, a los buena y mala paga y sirvió de testimonio, a manera convenida de cancelación, a la hora de tener que enfrentar domésticos apremios económicos que, bajo las condiciones y sometimientos exigidos por el dueño de la tienda, se manejaba lo mismo que “un instrumento esencial de crédito”…mientras clavado en una de las paredes del negocio, con letras rojas y negras, se leía este intimidante aviso: “EL QUE FIA SALIO A MATAR A UNO QUE LE DEBIA”… Y al lado de tan peligros anuncio, la infaltable lista de morosos con nombres propios y apodos como para que nadie se enterara. |
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“Espiritualito”, imaginario amigo niño viejo
| | Cuentos y relatos globales. 11.06.17 | Ampliar | "Bacano haber tenido cuando niño un amigo imaginario, no se enfermaba, no peleaba contigo aunque le rompieras la cabeza y siempre estaba ahí. Lo barro era que a uno no le creían que existía”Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Espiritualito” me acompañaba a todas partes cuando yo, de niño, con él jugaba a solas y no le veía por ningún lado pero con este hablaba…Tenía mi edad… era mi amiguito imaginario; quizá mi mejor amigo hasta hoy. Tenía cosas buenas “Espiritualito” en aquel tiempo… me sabía escuchar…Me miraba y no perdía interés en lo que le decía, así fuese algo trivial e insignificante, a veces mentía. Le gustaban los perros y los gatos como a mí…. Hablábamos por teléfono…aquel teléfono de vasitos de cartón e hilo que los niños de antes hacíamos para oírnos a nosotros mismos…que también es la mejor manera de oírnos… |
| El hombre que se cree un Dios con orgulloso | | Lydia Tapiero Eljarrat. 09.06.17 | Ampliar |  Pablo, Pablo... Tus escrúpulos se han quedado olvidados o quizá nunca existieron, pero que bien lo disimulabas en las calles delante de miles de personas. Lo que no entiendo, por más vueltas que le doy, es el apoyo que aún tienes a tus egoístas, insensibles y antisociales acciones, mientras te sigues vendiendo como si todo en ti fuese social. Total que importa si cae algún niño, si tú vas a devolverle a la sociedad la estima y el orgullo, aunque se mueran de enfermos. Qué fácil resulta para algunos poner en peligro la vida de otros. Pablito, que una cosa no quita la otra, que yo también estoy en contra de un capitalismo agresivo, que no se puede permitir que un solo hombre tenga tanto capital, pero lo que seguro no podemos permitir que si este señor quiere devolver de alguna manera a la sociedad el dinero que, yo pienso nos corresponde, aunque sea una ínfima parte de sus riqueazas... leche ¡Cógelo! Qué de tontos ya está lleno el mundo. Y ahora que ya tienes el dinerito, lucha para cambiar las leyes, para que las pequeñas y medianas pymes estén más protegidas, en toda Europa. Pero no, es más fácil quitarle las máquinas que pueden salvar la vida de niños con cáncer, por que esto es mucho más polémico y a tí Pablo te encanta estar en el punto de mira. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
El toro del parque | | Cuentos y relatos globales. 04.06.17 | Ampliar | *Qué soledad, la del príncipe sin reino, la del hombre sin calor». (El espinazo del diablo) Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En la plaza municipal, exhibido al público cual un peligroso y temerario reo, veo al toro que el pueblo se comerá mañana. Está echado a placer en el suelo como un monarca en su trono y con un grueso cáñamo de fique, de los cachos, le tienen amarrado a un legendario almendro del parque. La curiosidad humana de las cinco de la tarde se detiene y mira en el toro del parque, al que matarán mañana, sus carnes para posta guisada y sus lomos suculentos para asar, y no ve en cambio el ámbito de tristeza que se acumula en sus ojos y lo que será su mala muerte confirmada oficialmente en el permiso y la autoridad de don Arturo Charris, el alcalde, certificando del bovino su buena salud y sanidad sin dudas. El toro del parque, al que matarán en horas de la madrugada, es la noticia de lo que resta del día…”Mañana hay carne”, dice la gente y un transeúnte que va por ahí, ducho en el menester, ojeándolo apenas de soslayo, suspendiendo su insistente ejercicio de silbido callejero y provinciano, tal que si le leyera una lápida histórica, dijo: -Pesa 25 arrobas y está bueno pa’ cuchillo. |
| El último vuelo | | Cuentos y relatos globales. 28.05.17 | Ampliar |  Estaba despuntando el alba en el Aeropuerto Jorge Newbery cuando el ex comandante López se paró delante del avión. Era un viejo 737-200 o 732 como es llamado también. Hoy en día estas aeronaves casi no vuelan, dicen que consume mucho combustible para el trayecto que cubre, dicen que es lento…, pueden incluso decir que es pequeño; pero nadie puede dudar de su nobleza, es el preferido de 9 de cada 10 comandantes que lo pilotearon. López se detuvo en la escalerilla de ascenso con cierto temor y tristeza, entró sin ánimo, algo agobiado por el momento aspiró profundo, y dejó que sus pulmones se llenaran por aquel aroma característico del interior de un avión, una mezcla indescifrable de “queroseno y aire acondicionado”. No pregunten, ¿que es ese aroma?, López lo conocía de años… Observó un poco los asientos vacíos. Se acordó de la primera vez que piloteó el viejo 737-200, de la vibración de las turbinas al encender y el frío en el estomago que sintió entonces. Aquel avión entero bajo su mando. Todos confiando en él. La vida de 100 personas en sus manos, dependiendo de su juicio. |
| El alma de los juguetes | | Cuentos y relatos globales. 21.05.17 | Ampliar | Rafael Orihuel Iranzo..-Me gustaban tus manos, me gustaba tu boca, me gustaban tus ojos grises irradiando una luz mítica y antigua. Me cautivaba tu aliento de lluvia y deseo, tu respiración lánguida y profunda, tu andar deliberadamente lento, el leve crujido de tus articulaciones al estirar los brazos para peinarte o colocarte la diadema. Me volvían loco tus besos serenos y trabajosos, tus dedos demorándose largamente en mi cuerpo, la esmerada elaboración artesanal de tus caricias. Me conmovía la generosidad casi pródiga con que administrabas tu encanto, con que hilvanabas las palabras que brotaban de tus labios, el candor con que formulabas las promesas, los votos, las mentiras incluso, con que nos conjurábamos. Me gustaba preguntarme a mí mismo y maravillarme, como durante años me pregunté y me maravillé (pensando casi siempre en ti), por los insondables misterios de la belleza, me fascinaba la azarosa inmanencia, la suprema afección que destina a la belleza a morar en determinados seres escogidos, a quienes convierte en sus portadores, en sus caballeros del Grial, y me decía que ese esplendor sobradamente te justificaba, te eximía de cualquier moral, de cualquier absurda atadura. |
| Chopín en el matadero | | Cuentos y relatos globales. 14.05.17 | Ampliar |  El hombre de rostro pétreo, un gigante de casi dos metros, enfundado en una bata blanca, desde la cumbre de sus ojos azules metálicos, dirigió una mirada despectiva al torso del muchacho que formaba parte del grupo variopinto de viajeros que acaba de descender del tren de mercancías y, al instante, señaló con un brusco ademán de la barbilla la dirección de la izquierda. Ni siquiera hizo mención de utilizar el estetoscopio que llevaba colgado del pecho. ¿Para qué? El adolescente, de dieciséis años recién cumplidos, supo al instante lo que el gesto del hombretón significaba. Aunque había procurado ahogar la tos que pugnaba por emerger de la caverna de sus pulmones durante los breves segundos que el ángel de la muerte lo escrutó, la enfermedad que padecía resultaba imposible de disimular. Se la oía, se la veía, se la palpaba…No había duda: la dirección de la izquierda conducía a las bóvedas que albergaban esas cámaras de gas de las que tanto había oído hablar durante el infernal viaje de tres días por ferrocarril, el destino que los dirigentes nazis reservaban a los reclusos cuyas condiciones físicas les impedían trabajar como animales de carga más allá de unos pocos días, acaso unas horas, quizás unos minutos; y de allí, según se rumoreaba, sólo se salía convertido en humo, cenizas y pastillas de jabón. |
| La “h”, una letra que nos “Jode” la vida
¡Vendo guevooo!
| | Cuentos y relatos globales. 09.04.17 | Ampliar | *en este mundo podemos vivir perfectamente sin la letra “h”… Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Nunca, en ningún momento de mi vida, he sentido “estima” alguna por la muda y silente letra “h” porque mi mundo es total y completamente sonoro, musical, acústico y vibrante. Ella, la “h”, pienso yo, ubicada –más bien camuflada- en el noveno lugar del alfabeto, entre la letra “g de gato” y la “i” de iglesia”, no cumple otra función distinta que no sea la de complicarnos y jodernos siempre la vida en forma por demás injustificada y caprichosa cuando, justo, en el momento de intentar escribir no queremos hacerle daño a la inquisidora ortografía. La letra “h”, según consideran algunos lingüistas modernos, es un verdadero y perfecto fósil dentro del idioma español; pero no sabemos qué fuero o privilegio idiomático y gramatical le mantiene dentro del alfabeto si no representa hoy ni ha representado jamás ni un solo fonema. Soy de los que piensa por ello que, la existencia actual de ésta en el sistema ordenado de signos gráficos que se emplea en la escritura de nuestra lengua y que se basa en la correspondencia más o menos aproximada entre estos signos y los fonemas que representan, obedece a razones meramente históricas, sostenida apenas por viejos título nobiliarios que valdría la pena reconsiderar, “viviendo” cual esas monarquías decadentes, por lo que, me atrevo a decir, es arbitrario su uso. La presencia o ausencia de la “h” en la grafía de las palabras, debería ser forzosamente admitida por el uso intenso que la lengua escrita haga de ella y no de otro modo. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
…Y todo por culpa de uno de los 5 capuchones de “la Nené”
| | Cuentos y relatos globales. 26.03.17 | Ampliar | “A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro”. Gilbert Keith ChestertonEscribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- Yo no sé cómo diablos en el pueblo, durante la temporada de carnaval, había hombres y mujeres que con algún hecho premeditado, solían disfrazarse de “Monocucos o monacucas” y así ataviados, luciendo capuchones de colorines y caretas puestas, por las noches asistían a los salones burreros en pos de ser el centro de atención del jolgorio y el jaleo como quiera que, ocultando el rostro, los camuflados, pródigos en brincos que parecían un extraño baile consistente en dar piruetas singulares, desafiando la música, con una intemperancia de lenguaje muy propia de quienes saben falsear el tono de la voz con el fin de que nadie se percatara de quiénes eran, llevaban a efecto sus travesuras desafiando el vergonzoso y consabido suceso de que toda una horda, rodeándole y persiguiéndole, obstinada y comprometida en su contra maldad, no escatimaba esfuerzos e ingenio con tal de desenmascarar en público al encapuchado o encapuchada de turno y, entre burlas, abucheos y risas celebrantes, éstos, reembolsarse para sí la canalla hazaña de dejarle en evidencia quedando el colorido pelele o mequetrefe en mitad del salón sin defensor ni fiador alguno, y comprometido con la deuda moral del “por qué y para qué lo hizo” que no le dejaría indemne ante la chismosa y criticona sociedad de entonces. |
| Tejiendo estrellas | | Cuentos y relatos globales. 19.03.17 | Ampliar | Maria Dolores Villalbazo. Nicosia, Chipre, 1 de marzo 2017Pasaba la media noche, cuando el viento del norte con rachas huracanadas y lluvia entró en el pueblo arrancando árboles, techos y alumbrado, mientras en la casa rosa de madera con cimientos de ladrillo azul, nació Manida, la nieta que llenaría la soledad de la abuela, quien se había esmerado en todo los detalles para esa ocasión dando órdenes que se conectara la electricidad para iluminar la casa, porque permanecía en penumbras desde hacía tiempo, cuando ella se marchó al sentir el desamor de su marido. Su regreso fue por un motivo: la felicidad que le dio enterarse del embarazo de su nuera, fue a prodigarle sus cuidados y a su hijo sus celos de madre, al verse desplazada por la joven. La niña vino a la vida entre los gritos de dolor de su madre y la alegría de su abuela y la comadrona cuando salió de entre las piernas de su progenitora, fue entonces que perdió la sonrisa al verse acompañada de sombras mágicas reflejadas en la paredes de la habitación alumbrada solo por velas y quinqués, al quedar el hogar a oscuras a fuerza del temporal. |
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Mi infancia y las inyecciones
| | Cuentos y relatos globales. 12.03.17 | Ampliar | Escribe Walter Pimienta Jiménez.- De niño, muchas veces vi en el pueblo a “la Niña Ramona” inyectando “bellamente” (lo de bellamente es un decir) a mi padre, aficionado empedernido a la punzante jeringuilla y a las inyecciones de “Complejo B” de Laboratorios LAVET y creyente fervoroso, además, de que todos los males del cuerpo, conocidos y por conocer, sólo se curaban con las “poéticas ampolletas que (permítanme decirlo así), recetadas por los doctores Arango, Torrenegra, Cadena o Bayuelo, efectivas y poderosas, según él y conforme éstos, curaban a los que estaban enfermos de estar enfermos… Allí, en la alcoba de matrimonio de mis progenitores, a mi vista y ante mi cara de terror, en una mesa para ello dispuesta, “la Niña Ramona”, sacando de un pequeño maletín el diabólico instrumento de metal y vidrio seriado en centímetros y milímetros; extrayendo de un estuche menor las agujas sin religión y que empalmaba a las roscas de la jeringa- pienso yo ahora- según la dureza del cuero del paciente, adiestrada de manos, tomaba el frasquito del medicamento que traía además una cuchillita para serrucharlo por su cuellito de botella y con agua destilada, perforando el caucho que servía de tapa al fármaco que, por lo general, venía en polvo, previa la agitación continua de la solución y, después, retirando de la pequeña valija un mechero que encendía con una oportuna mechera de piedra y que daba enseguida una deslumbrante llama azul, cambiando la inicial aguja por una más grande, desinfectaba al fuego la nueva y desproporcionada puya que tendría por destino a una pelada nalga sobada primero con un algodón empapado en alcohol y, habiendo echo antes al émbolo una leve presión que producía el escape de dos burbujas del compuesto… ahora sí… agárrate que ahí te van dolores… dolores suavizados con la cortesía de su voz de esperanza diciéndole: “Respira profundo y relájate que nada te va a doler”, creía yo, seguido de ningún quejido emitido por parte de mi procreador de quien , algo contrario a las fobias, al parecer, como que “disfrutaba” con la rara excentricidad de la belonefilia ( atracción a pincharse y a las agujas). |
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Nostalgia de los gratos olores del pueblo
| | Cuentos y relatos globales. 26.02.17 | Ampliar | Walter Pimienta. Los pueblos, como las ciudades, como las personas o las casas, tenían antes sus olores gratos, o, mejor, placenteros… un olor particular… Y me sucede que mientras recorro las calles del mío, en viaje mental al ayer, me siento envuelto en la traspiración secreta que anteriormente emanaba de cada calle; de cada rincón; de las cocinas; de las caballerizas; de los patios, haciendo presencia en las narices más cercanas y lejanas… Uno llegaba a ciegas a él, y lo reconocía de inmediato por un efluvio que no extrañaba… Su plaza, por ejemplo, en otro tiempo, olía a interminable celebración, a fandango, a cumbia, a ron, a cerveza, a ropa nueva estrenada para la fiesta de la Inmaculada Concepción; a raspao de cola de los que vendía José María…y, allí cerquita, en la iglesia, a incienso ardiendo y a la pólvora del historico cañón disparado por Julián, anunciando las que fueran lejanas juergas y convites… …A fragante madera serruchada y cepillada, junto con el miasma de la cola pegante, olía invariablemente la Calle de las Flores desde el taller de carpintería de Josecito fabricando día con día, en la intimidad del martillo con los clavos: asientos, puertas de entrada y de salida que son lo mismo, ataúdes y ventanas… |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“GIRITO” | | Cuentos y relatos globales. 19.02.17 | Ampliar | *A merced de su navaja y sus tijeras, recuerda nunca haber hablado mal del peluquero. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- “Girito” (en este caso el mismo Ángel Arteta, quien en los años de mi infancia viviera en la Calle del Palenque), fue en vida tan buen peluquero que cuando la gentes del pueblo, los domingos en horas de la mañana solicitaban sus servicio y no lo encontraban disponible en su casa, ya que seguro estaba en el casino “El Canato” jugando “diablito” con su amigo de ocios Casimiro de la Hoz, éstos, sus clientes, con algún servicial muchacho lo mandaban a buscar enseguida con carácter de urgencia en atención a que todos en el pueblo, en tal tiempo, tenían por bien la buena costumbre de ver a los demás correctamente motilados, ejercicio con el cual, él, a punta de tijera, se ganaba la vida y le quitaba a las personas esa apariencia de antisociales que tenían por andar tan peludos , así se gastara en la inconmovible y paciente tarea algo más de mediodía desenmarañándole a los cabellones sus pelos rígidos, inflexibles y tirantes, con tal de hacerles parecerse nuevamente ante el espejo y los ojos de los demás como personas confiables y civilizados seres humanos… -Espérenlo, él viene ahora- decían los solícitos vecinos- no se vayan. No demora. |
| Conversaciones en la choza de don Catalino | | Cuentos y relatos globales. 12.02.17 | Ampliar | Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- A través de la trenzada tranquera de palos, se filtra de afuera el gélido viento de la noche y también la pequeña luminosidad opaca que existe del trozo de la luna, en su fase de cuarto menguante. Dentro de la pequeña choza, como a veces suelen reunirse, como un refugio para ocultarse de ciertas raras noches como ésta, que se da en la planicie de la comunidad, el profesor Eustaquio Mendo y don Catalino bebían aguardiente, y silenciosamente conversaban y definían: - Este aguardiente por más puro que sea, como le dicen “puro cogollo”, aquí en las alturas de estas punas se intimida como nosotros y pierde su vigor, si hasta parece agua de manantial trasparente y fría que no aviva nuestra sangre, ni entibia todos los huesos del cuerpo, que atrapan el frío a través de nuestras manos y pies. – Estas apreciaciones las decía don Catalino. La conversación era tarda y callada. La exigua luz que requerían de la vela de cera era suficiente para percibir los duros rasgos faciales de ambos, pero ellos se ocultaban de esa pequeña luz, para soltar sus palabras, que dolían al brotar de su boca. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- El profesor Rodríguez
| | Cuentos y relatos globales. 05.02.17 | Ampliar | *Si tienes que poner a alguien en un pedestal, pon a los maestros. Son los héroes de la sociedad.-Gay Kawasaki. (Reconocido especialista de las nuevas tecnologías y el marketing.) Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Del siempre recordado y bien querido profesor Rafael Rodríguez, cuentan quienes fueron sus consagrados discípulos, sacaba de la maravillosa caja de su fresca memoria, los maravillosos relatos de las intrépidas batallas de Bolívar como si a caballo y haciendo de aguerrido lancero, hubiese estado en ellas; así refieren también que, más que profesor en su esencia, él era para ellos un erudito cuentista de aquellos memorables sucesos, usando para el asunto un candente verbo patriótico y enérgico de arengas y discursos que, allá, en los años de mi niñez, ahora me hacen recordarle cada 20 de julio -día memorable de la patria- cuando frente a la alcaldía del pueblo, en los actos cívicos de la escuela primaria, con su lengua de fuego, reprimía y sometía españoles que, de pronto, por ahí todavía sobrevivían escondidos, y contra los cuales echaba rabiosos vivas a Colombia, haciendo por igual de Nariño y Santander; de Córdoba y Girardot, apologías y elogios capaces de resucitarles y así tomaran nuevamente el fusil en busca de cobardes chapetones atrincherados en las amarillentas páginas de los libros de nuestra historia, y de los cuales, en estampida y cagados de miedo salían, gracias a su nacionalismo y a su imaginación elocuente y desbordada… |
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Casimiro y "El Aire"... "El Arte" y...
| | Cuentos y relatos globales. 29.01.17 | Ampliar | *“Mi carro no bota aceite, está marcando su territorio" (Frase escrita en la defensa de un camión)Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Hacia mil novecientos y pico ( siempre hay en la suma imprecisa de los años “un pico”, largo o corto; pero lo hay y, en este caso, póngalo usted del tamaño que quiera), en pleno atraso municipal, por una abrupta trocha o camino de herradura mal llamado “Carretera del Algodón”, luego de ocho horas con cuarenta y cinco minutos y doce segundos que durara la penosa travesía –por así calcularlo-, habiéndosele pinchado entre los lodazales tres veces una misma llanta, y derramando aceite por alguna parte, pitando alegre en señal de triunfo, llegó por vez primera al pueblo “El Aire”, el camión de Casimiro…o Casimiro, el chofer de “El Aire”… “El Aire” tuvo por dueño y conductor al siempre visionario y emprendedor Casimiro de la Hoz Ortega, barranquillero él, casado aquí y radicado entre los nuestros hasta el día de su muerte, y quien vio en la entonces primitiva plaza el lucrativo y decente negocio sin competencia de transportar por igual en su camión hasta la ciudad a los pasajeros lugareños junto con sus productos de labranza. |
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“Ves a la tienda y me compras un envelope” | | Cuentos y relatos globales. 22.01.17 | Ampliar | *Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta. (Frase de Elías Canetti, escritor y pensador en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981.) Escribe; Walter E. Pimienta JiménezLa gente de hoy en el pueblo, ya no escribe cartas a manera de la de antes. El don de la palabra escrita parece haber muerto después del punto final que mi madre, con fuerza expresiva, sobre el papel imprimiera en la última correspondencia que desde la aldea, por correo certificado, enviara a su r hermana Ofelia residente entonces en los Estados Unidos, sitio para mi lejano y nada familiar y al que yo en mi infancia consideraba el último del mundo. Con bonita letra grande y clara, mi madre escribía “en voz alta” para oírse a sí misma porque cuando se siente la nostalgia y la ausencia de otro u otra, por dentro habla el corazón y el pensamiento creador dice cosas alegres y tristes tal que la vida misma…¿Qué sobre qué le escribía?...De lo mismo aunque no fuera igual; es decir, de lo cotidiano, de nosotros sus cuatro hijos, de la gente del pueblo, de los malestares familiares y ajenos, de los vivos y los muertos y hasta de los sueños más nobles y cordiales como si allí, en la mesa de comedor, sentados, mi tía, ella y yo, conversáramos en familia. |
| -Historias para ganarle al olvido-
Un relato de Navidad… Un chicharrón para “prima Cristi”
| | Cuentos y relatos globales. 15.01.17 | Ampliar | *A todo puerco gordo le llega su San Martín. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- ¡Corran! -¡Corran! ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Se me muere la puerca! ¡Se me muere la puerca!...Gritaba desesperado “primo José Ángel Molina”, quien, agitando las manos, pedía a sus vecinos, a voz en cuello, alguna forma de ayuda en su afán por salvar a su más estimado animal de chiquero por el cual nunca quiso recibir en compra y venta cualquier cantidad de dinero. La voz que pedía auxilio, llevada por las brisas ventoleras del más alegre diciembre que en mi natal Juan de Acosta se viviera, corrió calle arriba y calle abajo, penetró claraboyas y calados; abrió viejas ventanas, puertas falsas y portones, alarmando al vecindario de “El Repaso” que, con el angustioso llamado, se asomó todo asustado. De inmediato, como disparados por un invisible resorte, los hermanos: Tomás Alfonso, Lucho y Napoleón Coronell; Óscar, Toribio y Juancho Rocha; acompañados por José Rafael (hijo del dueño de la puerca del cuento), quienes desde bien temprano, contentos y animados, en la esquina de Conchita Arteta, tomaban ron anisado, seguidos de una bulliciosa chiquillería –entre quienes desde luego me encontraba yo- nos volcamos oportunos a la casa de quien, preocupado, algo nervioso y ofuscado, requería la más pronta colaboración. |
| La venta de Evaristo Paico Quispe | | Cuentos y relatos globales. 08.01.17 | Ampliar |  Tullinta es una pequeña comunidad alto andina, con chozas agrietadas que parecen haber resistido suficientes terremotos, chozas dispersas en la llana puna gradualmente alisadas y onduladas, dentro de las elevaciones de la cordillera, y zona abrupta de tierras de secano, adonde las cumbres de engrandecidos cerros ya codician atrapar las nubes cargadas de lluvias y vientos alisios que empujan desde la selva. Entonces la agricultura para esta comunidad se convirtió en una actividad demasiado vulnerable para la subsistencia, con un paisaje solitario de esparcidos arbustos doblegados, pero no rendidos, que se parecen a los tercos paisanos de esta zona; y dentro de este panorama, las gramíneas como el ichu son una bendición, ya que se les aprovecha como forraje- para los escasos auquénidos hambrientos que subsisten- y además como combustible. Alguna vez los cerros amarillentos o marrones que acorralan a Tullinta existieron envueltos de hielo y crearon pequeñas lagunas con truchas, bagres, ranas y algas; pero eso ya desapareció por el cambio climático. Pero de todos los cerros de esta comunidad, el que se localiza más contiguo, y es mágico, es el cerro de Condorsamana (donde reposa el cóndor), y allí persistentemente dormitan estas aves, las más grandes voladoras del mundo, que pueden remontarse por todos los cielos de la américa del sur. El que continuamente llega hasta el cerro Condorsamana es el pequeño Evaristo Paico Quispe, apacentando su puñadito de auquénidos. Él y su fiel perrita llamada Lucero llegan hasta aquí y, aprecian como los cóndores se arrojan al vacío y luego el viento los atrapa, los eleva a estas magníficas aves hacia lo alto ingresando al cielo andino para ocultarse allí. |
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Almanaques de diciembre
| | Cuentos y relatos globales. 01.01.17 | Ampliar | *La historia viene a cuento porque es un cuento Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Diciembre soplaba como soplaba antes en diciembre sobre la feliz aldea. Las rosas finas de los jardines caseros, en todo su esplendor y color, en asamblea mística de gratas fragancias, perfumaban el ambiente atrayendo a las abejas polinizadoras y, por los resquicios de los techos de las casas, los cucaracheros a su turno cantaban su repetida canción de amor y de poesía; así como los colibríes, en concurrencia perfecta de vuelo inerte en el aire, rápidos como un relámpago, incesantes atrapaban en cada flor con sus largos picos el néctar de vida en tanto, arriba, el cielo más azul de todos los cielos azules, era el más hermoso complemento del paisaje. Todos estos signos del glorioso diciembre, vueltos resurrección de la fe, alegraban al pueblo, pero a mí, en especial, me inquietaban vivamente los pintorescos almanaques que por cortesía de la “Cafetería Almendra Tropical” y de algunas empresas y graneros, presentes en diciembre en cada con sus coloridas litografías, ofrecían las mismas un acertado color local, representando escenas tan vinculadas con nuestras gratas costumbres a manera de cuadros y episodios que allí plasmados, a propósito, dibujaban la historia completa de nuestras vidas como si hubiesen salido desprendidas del pincel de muchos pintores aquí nacidos trazando en todas las tonalidades las experiencias de cada quien… |
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Cumbia, sofocante cumbia… (O el día en que a “Mema”, un 8 de diciembre, le cogieron la…)
| | Cuentos y relatos globales. 25.12.16 | Ampliar | *“Más vale una noche de cumbia que toda una vida lavando y planchando ajeno”.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Seguido por una estruendosa bulla de tambores que erizaban la piel e incitaban al baile, aquella alegre y estrellada noche del 8 de diciembre, en plena fiesta patronal de la Inmaculada Concepción, José Ávila Charris, el flautero de la Cumbia de Chorrera, como si padeciera de asma repentina, metiendo y sacando aire de sus pulmones al carrizo de millo pegado por siempre a su boca, sin pausa, hinchados sus cachetes y brotados los ojos, tocaba y tocaba “El gallo giro”, una cumbia sofocante sin principio ni fin y que dando vueltas y más vueltas en la concurrida plaza del pueblo, cual una bendita “sonata inolvidable” traída de los lejanos montes, quería quedarse allí derrotando de manera contundente cualquier asomo de desconsuelo y tristeza. |
| "Cruz Loma, y yo" | | Cuentos y relatos globales. 11.12.16 | Ampliar | Por Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- Desde hace fecha se me ha dado por recordar. Ya mis sentidos estaban henchidos de querencia en mí ser; y se extendían por saltar los empinados cerros, que alcanzaban el fin, adhiriéndose hasta el cielo. A partir de aquel día, cuando los tupidos trigales suavemente se revolvían con el viento o, cuando la avanzada hora de la tarde se detenía en las profundidades de las quebradas, y las perdices arrojaban sus graznidos desde sus ocultas nidadas en las pencas azules a la soledad de esta sierra. Antes que el aguacero de Enero comenzara a caer y caer, sobre las faldas ásperas de los marrones cerros terrosos, y se apartara toda esta lluvia para Mayo, cuando la existencia verde y las florecillas silvestres envolvían lo marrón de todos los cerros. Yo ya estaba con un latido extraño, que golpeaba mi corazón. Quería, repasar fríamente mi vida sin nostalgias: “Ahora recuerdo” me dije: y comencé a irrumpir en mi pasado neblinoso. Me introduje en busca de mis huellas, de mis malos pasos de antaño, esos pasos de tiempos distantes, a olfatear mi rastro como si fuera un perro de caza. Tanteé desde el borde del camino, todo mi pasado que vino a mi presente; en este espacio silencioso que me brindaba esta sierra. Todo se estaba dando allí, eran mis nítidos recuerdos. Esa vida errante, ese pasado tiempo, que se fue mezclando con este presente peculiar. |
| Papel y lápiz (Un texto decembrino)
Afuera ya es diciembre
| | Cuentos y relatos globales. 04.12.16 | Ampliar | * Diciembre siempre necesita más de un verbo para vivirlo y más de un adjetivo para calificarlo.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Absorto en sus actividades cotidianas, Clodomiro tardó un poco en advertir que afuera, en el exterior, ya es diciembre detenido en las redes de luces de colores titilantes y brillantes que su viejo vecino Inocencio, montado en una escalera, en la ventana de su casa coloca. Todos, menos Clodomiro, aguardaban a diciembre; los pájaros que, escondidos por ahí, susurran entre las hojas. Las estridentes chicharras incapaces de guardar silencio y el alegre vendedor de gorros de Papá Noel que con aire de fiesta y feria de pueblo, hace de la calle un domingo… |
| ¡ACCIÓN contra las obras de Gas Natural en Doñana!
Resistencia para salvar Doñana
| | Andalucía. 29.11.16 | Ampliar | Todavía es posible frenar el proyecto de Gas Natural Fenosa. ¡Firma para pedir que lo paralicen!A primera hora de la mañana nuestros activistas han comenzado una acción de protesta en las instalaciones de Gas Natural Fenosa en el entorno de Doñana. Una veintena de activistas han empezado a paralizar las obras para extraer y almacenar gas en este espacio protegido y han montado un campamento de resistencia a la entrada de la instalación bajo una gran pancarta en la que se lee “Doñana no es un almacén de gas”. Además, escaladores de la organización han montado otro campamento en lo alto de una de las estructuras en la zona del proyecto. Un despliegue que trata de llamar la atención y frenar la barbaridad que pretenden perpetrar en el entorno de uno de los humedales más importantes de toda Europa. Y que busca denunciar que el proyecto es tan peligroso como innecesario y nos aleja de cumplir con los compromisos que España va a asumir al ratificar el Acuerdo de París mañana en el Congreso de los Diputados. |
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LA PAZ Y YO...YO Y... | | Cuentos y relatos globales. 27.11.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-…Nací en una generación asomada siempre a la sombra de la violencia y de la guerra que hacia 1953, se vivía en el interior del país y no tanto así en la Costa Caribe Colombiana, mi cuna natal (Juan de Acosta), tierra donde los campesinos de hacha y machete, sumergidos en el espeso monte, permitiéndose concesiones y privilegios con las venenosas culebras y las punzantes y lacerantes espinas, de buen gusto cantaban décimas y cuartetos como este: Machete cortá y cortá Y sal ya de la cubierta, Para que en la tierra abierta Pueda mi millo sembrar * Tras un trago va otro trago, Tras la nada un trago va, Tras la esperanza perdida Viene la felicidad… |
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El sombrero …de mi abuelo | | Cuentos y relatos globales. 20.11.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- *A mi abuelo Hernán, quien vestido de entero y sombrero, tuvo “ilusiones de duque”…Lo primero que toca decir y escribir es que, apenas mi abuelo Hernán se ponía su sombrero de fieltro color marrón marca “Barbisio”, se parecía enseguida a uno de esos tantos duques que, por allá, por los años sesenta y pico –el pico póngaselo usted- , aparecían en la prensa fotografiados dando a conocer de él (del duque), algún secreto familiar a voces, queriendo revelar con todos sus pormenores y a todo el mundo la buena nueva de su próxima boda o su divorcio número noventa y nueve y medio…Era que en ese tiempo no había esa vaina que ahora llaman dizque las “redes sociales” y se chismoseaba de otra manera… |
| En la peluquería de Joselito (O la palabra individuo)
Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
| | Cuentos y relatos globales. 13.11.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-….Puedo decirlo ahora, mi infaltable presencia sabatina en la peluquería de Joselito, animada desde la ocasión inicial en que de niño a ella me llevara mi abuelo Ismael para que éste me motilara, obedecía siempre a que en ningún otro lugar del pueblo como allí, encontré, entre mayores, conversaciones más ricas y expresivas. En la peluquería de Joselito, las charlas se cocinaban a fuego lento, circulando por turnos desde el primero hasta el último de los clientes, sentados todos ellos en una larga banca, pulpito desde el cual estrechaban para siempre una útil amistad sacándole entre ellos la quinta esencia a una botella de “Ron Blanco” que, comprada en compañía en el estanco clandestino de Rosana, se bebían por los sagrados méritos de sus hazañas. En la peluquería de Joselito, entre muchos, sentó cátedra y saber José del Carmen Hernández, locuaz, como siempre, y dueño de unas palabras que yo no sé si alguien se las prestaba, pero que le parecían muy propias y que usaba con precisión como armas del lenguaje. Fue precisamente a él a quien en ese lugar, por primera vez en la vida, le escuché la palabra individuo, dicha con una sonoridad y puntualidad de acento tal que me hizo mirarle cual a un predestinado lingüista a quien solamente faltaba vestirlo de chaqueta londinense. |
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“LA MOSCA”… Por si las moscas
| | Cuentos y relatos globales. 06.11.16 | Ampliar | *Cuesta trabajo creer que la mosca hubiese estado en el arca de Noé.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuesta algo de trabajo creer que la mosca (refiriéndome al díptero o insecto), hubiese estado en el arca de Noé, pero no es de ésta de la que a continuación les hablaré sino de otra, de la cual, todos, en más de una ocasión en el pueblo fuimos amables anfitriones hospedándola invariablemente los miércoles en nuestras casas por algunas horas. A lo mejor atraída por nuestra hospitalidad sin precedentes, conocida más allá de la región de “el Caño Nieto” y “Lenguazaque”, los miércoles de cada semana y sin faltar a lo largo del año, llegaba al sitio una hembrona alta, robusta; de cabello mono, corto y ondulado, bolso negro al hombro y en tacones a quien le decían así, “la Mosca”. “La Mosca era gigante y maciza, como de unos cuarenta años de edad, poseedora de una lejana feminidad en la que prevalecía algo de hombre reprimido y de mujer un poco tierna sin llegar a la frialdad de quienes por nada se turban. |
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Mi trompo de noviembre
| | Cuentos y relatos globales. 30.10.16 | Ampliar | *Sobre una punta de fierro/a mí me gusta bailar/ soy amado de los niños/y no me mareo el girar.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Era noviembre, el esperado noviembre… y debajo de la acogedora sombra del legendario roble que aún está antes de la llegada del cementerio del pueblo, descalzos, Angelito; Romelio; Galo; Lucho, el hijo de Joselito, el peluquero; Chema Pérez; Jaime, el hijo de Arturito Jiménez; Juan, el de Rebeca, y yo; de mataperros y callejeros, trompo en mano, al zumbido y giro de los mismos, juntos y por el mismo camino, sin hacerle daño a la humanidad, le sacábamos a la vida todo lo que esta, en esos días, tenía de felicidad. Noviembre, el esperado noviembre, no era noviembre para nosotros sin el juego del trompo que no daba tiempo para otra cosa cuando los niños de la comarca, sin dejar nunca de ser niños y mirando con recelo a los policías, seguíamos siendo como la vida misma: sencillos, elementales, sin complicaciones y, conscientes de arder en el espíritu vago del sabio, jugábamos a jugar con la naturaleza… |
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Perros amores… Amores perros | | Cuentos y relatos globales. 23.10.16 | Ampliar | * Los perros son, casi siempre, como los humanos los hacemos.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Yo no sé qué hace “Lindbergh”, mi perro, enamorado de “Blanquita” si ella ni le para bolas; es de una raza distinta a la suya y, además, muy pequeña para él… Cuando lo miro parece decirme con sus verdes ojos: “Estoy enamorado; me ha partido el corazón la vecina…Me gusta esa hembra”… Yo, de ser él, me ahorro ese dolor que dice le da ahí… en el corazón… ¿Qué sentiría ayer al verla con “Pirata”, el perro de la Calle del Palenque?…Vi que temblaba todo, que se orinaba nervioso, que le faltaba el aire… Enamorarse es como enfermarse, pienso… “Lindbergh”, ante los desaires repetidos de “Blanquita”, se desahoga ladrando. El ladrido de un perro desahogando su pena de amor, es distinto, muy lastimero…Es lo primero que hace en el día y desde bien temprano…Yo quisiera ayudarlo; pero cómo. Ella, la muy ladina, viene a la casa cuando Conchita, su dueña, no le da suficiente comida y él corre a olerla por todas partes y le da su comida…Interesada…Cree que no nos damos cuenta… Si ustedes lo vieran. “Lindbergh” mueve su corta cola con la mayor
alegría y le ladra dulce haciéndole insondables preguntas de amor; pero
ella no lo quiere, quiere la comida que él le regala con ojos de
lamento.
Me entristece la situación de “Lindbergh”, lo veo aburrido…Su historia
de amor es muy triste y por más que ladre y ladre, “Blanquita” no cede a
sus pretensiones; “Pirata”, el de la otra calle, le roba el sueño. Poco
se valora, su novio es viejo, flaco, sucio, feo y garrapatoso…En cambio
mi perro, de color chocolate, de lacio pelo lanudo, de ojos verdes,
alto, esbelto, limpio, aseado y buen mozo, no le interesa para nada… así
son las perras…No creen ustedes…
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| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- El Papá Noel de las galletas del mismo nombre
| | Cuentos y relatos globales. 16.10.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cumpliendo con su sagrado y honrado deber de Papá Noel, el de las galletas del mismo nombre (“Galletas Noel”), hermosamente pintado en las latas que contienen el delicioso comestible, como detenido en su tiempo de pontífice para toda la vida, nos hizo creer, a los de mi generación y a las actuales, que todos los días de Dios es Navidad…Y qué bien que así fuera porque nada que conozca resulta para mí y para muchos más agradable y dichosos que esta fiesta. Pasándose toda una existencia completa sosteniendo en su rosado rostro su sonrisa, el Papá Noel de las galletas del mismo nombre, sin duda, convenció al mundo entero de que él, aunque la gran mayoría lo considerara un fresco, no lo es tal…, póngase usted en la dura tarea diaria de sostener entre oreja y oreja una risa eterna e interminable y al final entenderá que, en el fondo, el tipo, más bien es todo un héroe porque hasta hoy, a lo mejor cansado de su oficio, no ha mostrado una mueca de dolor ni ha caído en el llanto y, antes por el contrario, ya está a punto de soltar este año otra vez su conocida carcajada de diciembre… |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- “El Mono Boleja”, peregrino viajero
| | Cuentos y relatos globales. 09.10.16 | Ampliar | * Imaginario de un hombre que se despertó una mañana sintiendo la necesidad inminente de andar caminos… (Caminante no hay camino, se hace camino al andar”)Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Madrugó y, campante, cogió viaje convirtiéndose desde ese día en la más grande figura peregrina que por los años de los años permaneció fuera del pueblo. Cuentan que antes de irse, le dio alpiste a un canario flauta que tenía cautivo en una jaula de barrotes de carrizos y que después que la canora ave, amistosa le cantara promoviendo una fiesta en su cárcel musical, “el Mono Boleja” le concedió a ésta su libertad viendo cómo el amarillo emplumado, después de una vuelta en redondo por el cielo, tomó rumbo de regreso a los montes de donde era. -Los pájaros, por tener alas, son libres y yo también- se dijo. …Y cruzando la última esquina “el Mono” se fue dispuesto a no permitir que nadie ni nada le atajara el camino. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- “La Noche con Ojos”
| | Cuentos y relatos globales. 25.09.16 | Ampliar | No todos duermen en la noche, algunos ojos te ven… *A Guillermo Tedio, aquí también…Escribe; Walter E. Pimienta JiménezDesde los calados del cuarto principal de su casa, ubicados casi a cuatro metros de altura, Servia, acostada en su cama, sintió que en la oscuridad de la noche alguien la miraba. Se había medio despertado y, despegando un tanto los ojos, al reflejo de la luna, se dio cuenta que otros ojos lujuriosos la veían. Estaba en ropa íntima, casi desnuda. Era octubre. Con un estrepito de desatre, el sorprendido se tiró al piso. Servia gritó llena de terror y, afuera, el extraño, salió huyendo en veloz carrera. Era el sexto ataque de “La Noche con Ojos”, esta vez en la Calle de la Iglesia. Servia, recuperado el aliento, luego que le dieran a beber un vaso de agua con azucar, contó a los suyos que el hombre que la miró, tenía unos ojos desolados como ningún otro hombre los tenía en el pueblo, por lo cual consideró que era forastero. |
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En tiempos de “Sangrenegra” | | Cuentos y relatos globales. 18.09.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez. *”El problema no es salir a la orilla sino aprender a nadar tragando agua” (Dicho de Benito García, campesino de Bohórquez- Atlántico Jacinto Cruz Usma - “Sangrenegra” Cuando niño, a lo sumo con diez u once años de edad, en el radio Philips de mi abuela Cristina escuché una noticia que, palabras más o palabras menos, así leyó un locutor en “El Repórter Esso”: “¡Atención! ¡Atención! ¡Extra! ¡Extra!...Un chusmero a quien apodan “Sangrenegra”, conocidísimo en la región del Tolima, en desarrollo de una acción cinematográfica, con más de cien de sus hombres fuertemente armados, emboscó a sangre y fuego a un grupo de agentes dejando en la violenta acometida nueve policías muertos que hacían en la zona labores de inteligencia. Unidades del ejército persiguen a esta hora a los malhechores que escaparon a las montañas tras el inesperado golpe dado”… seguía diciendo la comunicación… Yo, la verdad, a pesar del reprobable acontecimiento que se narraba, sobreestimé la información y a lo que sí di profunda significación fue al hecho incomprensible de que existiera en el mundo una persona que tuviese la sangre negra, lo que justificó enseguida para mí que igual vivieran gentes de sangre azul, algo que según mis lecturas de entonces, sólo era mérito y distinción entre personajes de la realeza británica con nobilísimos duques y archiduques de fabricación natural. |
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Pacho Luis, el domador de la muerte
| | Cuentos y relatos globales. 11.09.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez .- Pacho Luis Pimienta es mi último hijo. Registra en todo su cuerpo noventa y cuatro tremendas e impresionantes cicatrices; cuarenta y siete de ellas en su cara, necesariamente mostrables porque todas, desde la más pequeña hasta la más considerable, son visibles y palpables. -Son como rasguños de tigres, de leones, de panteras, de jaguares, papá- comenta en forma tan crédula y simple y se las toca siguiendo con sus dedos el recorrido de las más largas y protuberantes. Según cuenta, noche tras noche, una nueva cicatriz a la luz de la luna y las estrellas. Una de las heridas, afectó un poco el párpado de su ojo derecho; sus orejas están algo estropeadas en sus bordes. Otro corte, ya sanado, en forma de una incuestionable “c”, hace su anotación en el costado izquierdo de su cara; una más, amplia como una avenida, se confunde con la comisura de su boca y en su diario de sufridos tormentos, a lo largo de su cuerpo, con peladuras ocasionadas con agua hirviendo, ha quedado la razón poética de sus salpicaduras de amor ardiente. -Esta me la hizo “el Negro”, el hijo del viejo Francisco. La de acá, la
hija de Dominga, “la Mocha”. La de la frente, “el Mono”, de la señora
Rosa. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“El hombre Malboro"* | | Cuentos y relatos globales. 04.09.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Al “Hombre Marlboro” le sobraba la sonrisa; no le faltaba…, pero de pronto eso hacía que uno lo mirara. Lo que sí no le sobraba era su mirada arrogante y segura: mirada de fumador. La dirigió al mismo punto en que la cámara con que le fotografiaron hizo “clic” y tras un truco visual de luz y oscuridad, plasmándole en el papel, le volvió famoso. “El Hombre Marlboro” parecía haber acabado de batirse a aplomo con otro hombre no Marlboro y, luego de darle muerte a éste, porque no fumaba Marlboro, como si nada hubiese ocurrido, tomaría su caballo y cabalgaría sin ámbito invitando a todo el mundo al placer de fumar Marlboro en lugar de marihuana. “El Hombre Marlboro” no era sólo una simple fotografía; era algo más…Todos lo conocían sin saber cómo se llamaba…o, sí, sí sabían cómo se llamaba, se llamaba…”El Hombre Marlboro”, el que hacía que el mundo fumara lo que él sin pensar en el caos del cáncer, sin necesidad de caballo y sin pradera… ah…y sin cielo…Y su sonrisa no fue una sonrisa común y corriente; era un reto conmovedor de ceño arrugado y de sombrero para un sol de 48 horas… “Vive el mundo Marlboro”- decía y cómo persuadía su mensaje… |
| Aullidos de mi sierra | | Cuentos y relatos globales. 28.08.16 | Ampliar |  Con la oscuridad inmediata de la noche, se viene el aumento de aullidos. Aúllos y explosiones que retumban en los cerros, que bajan resbalándose por las aguas de las quebradas haciéndolas hervir, luego suben por las faldas de los cerros arruinando sus pastos verdes. Aullidos y explosiones que infectan el aire, con olor a pólvora, azufre a infierno… y da bastante desconcierto, miedo y eriza la piel. Don Hipólito nervioso dice a su mujer: - Sabes Santosa, ya mi cuerpo se ha acostumbrado a sudar frío igual que el nevado. Como quisiera que estas mantas me cubran de todo este miedo. Mis manos y mis pies hace tiempo que no tienen sangre, ellos llevan el mismo frío de pánico que trae la oscuridad. Lo único que está ardiente en mí, es mi pecho, por este corazón que quema, que suena a bombo lejano como contando las desgracias con sus palpitaciones y hacen doler las costillas, como si me las quebraran… Santosa. Es por la noche que toda la sierra, los cerros, ¡Todo!, se llenan de esto, se notan que están en una condición de reventar, igual a un volcán a punto de erupcionar, como los nervios y las ampollas del cuerpo de don Hipólito, que no aguanta más. Doña Santosa toda afligida responde: |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- Menkel o el desconcierto de todo un pueblo
| | Cuentos y relatos globales. 21.08.16 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez-Imaginario de las peripecias de un extranjero entre nosotros- *La vida es un país extranjero. Jack Kerouac Sería todo un acontecimiento su llegada al pueblo y la gente, por turnos, iría a conocerle habiendo de parte del alcalde que establecer dos horarios: uno diurno y el otro nocturno y así evitar aglomeraciones y desordenes en la casa de Efraían donde se le diera alojo. -Es un alemán legítimo- dijo sin saber por qué el viejo Eulogio al verle y agregó: tiene cara de alemán, ojos azules de alemán, camina como alemán, habla enredao como alemán y hasta el pelo mono es el de un alemán genuino. -S-e-r Menkel yo s-e- r yo- fue lo primero que dijo el alemán de esta historia en español endiablado tocándose repetidamente el pecho con el dedo índice de la mano derecha en señal de autoidentificación. Y ante aquello, los curiosos que nunca antes habían visto un germano en persona, no supieron qué actitud tomar pues la evidencia de estar frente a un indiscutible teutón, para el caso no guardaba la menor duda porque hubo también quien sabiamente dijera que, en efecto, según lo manifestado por el viejo Eulogio, el extranjero tenía una cipote cara de Alemán que no podía con ella. |
| "La chicha de doña Juana" | | Cuentos y relatos globales. 14.08.16 | Ampliar |  No cabía duda que la chicha de doña Juana era la mejor del distrito. Efectivamente, este era el veredicto de los borrachos catadores que asiduamente llegaban a su choza a embriagarse. Esta perfección era la suma de una fermentada chicha de jora que esta mujer preparaba, y con esto, se ganaba la vida, dando por tragos la muerte. Si alguien desilusionado por su mala existencia llegaba a aquella choza, regresaría y regresaría, en esa eternidad de retornar, hasta el final de su vida. Sea por la desdicha de haber nacido así: pegado a la mala existencia, sin esperanzas; como que ello es así para algunos que nunca tuvieron una oportunidad en su destino o para otros que arrepentidos desperdiciaron todas las oportunidades que les dio la vida; otros llegaban por cosas sentimentales, otros por una sensación de vacío existencial; al final sea por lo que sea…la mayoría terminaba fundiéndose allí. Todos creían que la choza sería lo mejor que se les presentaba por el momento, hasta que terminaban alcoholizándose; entonces comenzaban aquella terrible eternidad de regresar. Los chicheros extasiados en su alcoholismo filosofaban:” Esto de
eternidad es relativo, porque un segundo se transforma en siglos sin
tiempo, cuando existen desgracias que causan fuertes dolores en el ser y
lo peor es que estas desdichas no deciden irse del destino de la
persona, de la familia o de la sociedad: desgracias que vienen del
pasado, que persisten en el presente y como que persistirán hasta el
futuro. Como que nuestros destinos se encuentran marcados por una
cruenta maldición .Como que una cosa lleva a la otra: así la maldición
te lleva por caminos dolorosos sin salida y el tiempo se modifica con el
dolor volviéndolo más eterno”. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Menkel o el desconcierto de todo un pueblo
| | Cuentos y relatos globales. 24.07.16 | Ampliar | - Imaginario de las peripecias de un extranjero entre nosotros - *La vida es un país extranjero. Jack KerouacEscribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Sería todo un acontecimiento su llegada al pueblo y la gente, por turnos, iría a conocerle habiendo de parte del alcalde que establecer dos horarios: uno diurno y el otro nocturno y así evitar aglomeraciones y desordenes en la casa de Efraían donde se le diera alojo. -Es un alemán legítimo- dijo sin saber por qué el viejo Eulogio al verle y agregó: tiene cara de alemán, ojos azules de alemán, camina como alemán, habla enredao como alemán y hasta el pelo mono es el de un alemán genuino. -S-e-r Menkel yo s-e- r yo- fue lo primero que dijo el alemán de esta
historia en español endiablado tocándose repetidamente el pecho con el
dedo índice de la mano derecha en señal de auto identificación. Y ante
aquello, los curiosos que nunca antes habían visto un germano en
persona, no supieron qué actitud tomar pues la evidencia de estar frente
a un indiscutible teutón, para el caso no guardaba la menor duda porque
hubo también quien sabiamente dijera que, en efecto, según lo
manifestado por el viejo Eulogio, el extranjero tenía una cipote cara de
Alemán que no podía con ella. |
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